El 31 de agosto de 1999, un Boeing 737 de la empresa Lapa se estrelló contra el terraplén de Aeroparque, atravesó una avenida arrasando con todo lo que tenía a su paso y fue a parar contra un paredón. El incendio posterior provocó la muerte de 67 personas. A casi seis años de ocurrida la tragedia, llega a los cines Whisky Romeo Zulu, un film de Enrique Piñeyro, un ex piloto de LAPA, que reconstruye mediante la ficción la trama de sucesos que desembocó en el accidente aéreo más importante de la historia de la aviación comercial argentina.
El título, Whisky Romeo Zulu, hace referencia a la matrícula (WRZ) del avión de Lapa (Líneas Aéreas Privadas Argentinas) que se estrelló en la Costanera. La tragedia fue el disparador de esta película dirigida y protagonizada por el propio Enrique Piñeyro: “Fue traumático ver en cámara lenta cómo ocurría el accidente que yo había puesto por escrito que iba a suceder.”
Piñeyro, conocido en el cine por sus papeles en Esperando al Mesías y Garaje Olimpo es también piloto y trabajó durante diez años para la ex Lapa. En ese tiempo detectó fallas de seguridad y mantenimiento en los aviones y advirtió a sus directivos sobre los peligros que acechaban a los vuelos de la empresa. Lapa no sólo desacreditó las denuncias de Piñeyro, sino que acabó por forzar su renuncia.
Con un fuerte tono de denuncia, Whisky Romeo Zulu, premiada en varios festivales internacionales, escenifica los hechos que finalmente desembocaron en el accidente del Boeing 737-200.
En esta entrevista, el ex piloto de aviación y actual director de cine Enrique Piñeyro, quien fue amenazado y asaltado a raíz del estreno de su ópera prima, porque “afecta intereses de la empresa y de la Fuerza Aérea”, explica qué lo llevó y cómo realizó el film.
- ¿Cómo surge la idea de realizar esta película?
- Sentí la necesidad de dejar un testimonio sobre esta historia que viví desde muy adentro. Lo que más me impresionó fue la cantidad de teorías estrambóticas que dijeron para justificar el accidente. Por eso me pareció que la película era el vehículo más exacto para retransmitir la bronca, la indignación y la impotencia que sentí cuando vi las imágenes de la tragedia en la pantalla del televisor. Había escrito que iban a suceder y quienes pudieron evitarlo no hicieron nada.
- Usted había guardado toda la documentación donde se denunciaban las fallas de mantenimiento de los aviones.
- Sí. La noche después del accidente fui a mi casa a sacar todas las pruebas. Yo había advertido en varias oportunidades y de varias formas las fallas de los aviones. De esa manera no se podía volar. Por eso mi primera incursión en este tema fue judicial, no artística. Dos días después del accidente acerqué al juzgado una larga serie de archivos y registros técnicos, entre ellos las cartas dirigidas a las autoridades de Lapa donde les anticipaba que, de continuar con esa política, un accidente era inevitable. La película vino después, cuando se apagaron las repercusiones y sensacionalismos mediáticos.
- Usted es el guionista, director y actor de la película. ¿Por qué decidió hacerse cargo de todos los aspectos?
- Primero, porque no hay ningún actor que sepa volar un Boeing 737 y me interesaba de sobremanera la verosimilitud en todo lo que fuera aviación y vuelo. Si eso no se creía, la película perdía peso. En cuanto a dirigirla, era tan directa la vivencia que iba a terminar diciéndole a otro director que me importaban poco las reglas del cine. Yo quería contar una historia y elegí al cine como vehículo. El motor de la película es poner al espectador en la cabina del piloto, colocarlo en ese lugar donde nunca está y mostrarle lo que pasa adentro del avión. Creo que de esa manera se puede explicar por qué a los pilotos les gusta tanto volar y por qué para mantenerse en ese lugar, muchas veces, están dispuestos a hacer cualquier cosa, hasta perder la vida.
- Pudo compatibilizar las técnicas de cine para mostrar la precisión de los procedimientos al momento de operar un avión.
- Por eso fue bueno dirigirla. Por lo general, en las películas de aviones los planos de las cabinas tienen que ser frontales porque según los directores de cine el espectador no percibe la emoción del personaje. Pero para mí era fundamental filmar de atrás. Los pilotos se hablan de costado, nunca se hablan cara a cara. Quería que eso se reprodujera. No quería un sonido limpio y exquisito dentro de la cabina, quería que se sepa lo complicado que es hablar dentro de una cabina.
- ¿Cómo fue planificada la producción de la película?
- La filmación de la película es la prueba de que el sistema no funciona . Pudimos entrar al aeroparque a filmar con Mercedes Morán y una cámara de 35 milímetros. Para otras tomas tuvimos que saltear todas las trabas. Colgarnos de arneses y utilizar teleobjetivos demenciales. Y para algunas escenas directamente tuvimos que irnos del país.
- Lapa fue el reflejo de una Argentina insegura.
- Fue la metáfora exacta de cómo se cayó el país, dos años después, en cámara lenta. Toda una sociedad vio lo que sucedía y quienes pudieron decidir para que las cosas cambien, no hicieron nada.
- ¿Le parece que cambió algo?
- Sigue todo igual. Me parece que ahora ocultan más. A la Fuerza Aérea se le acabo la sensación de impunidad y saben que un accidente es judiciable. Pero en los países donde la vida vale poco, la seguridad en general se degrada. Entre Cromañón y Lapa no hay diferencia. No hay diferencia entre cerrar con llave una puerta de emergencia y salir con un avión sin luz de emergencia.
- La película es biográfica y remite mucho a la niñez del protagonista.
- Sí, porque además de la tragedia lo que más me impacta es cómo nos engañan cuando somos chicos, y cómo creemos y soñamos. De grande, en nombre de “el hay que tener criterio” se admiten atrocidades.
- Se refiere a cómo se trabajaba en Lapa.
- En Lapa se había generado una cultura de operación, donde lo aberrante se terminó transformando en la norma. Lapa tenía una cultura para operar aviones totalmente consentida por la Fuerza Aérea.
- En la película se le pregunta al dueño de Lapa si es más barato indemnizar a los familiares de las víctimas que mantener los aviones en buen estado. ¿Es así?
- Totalmente, es más barato que la compañía de seguros indemnice a los familiares. Es carísimo el mantenimiento de los aviones. La aviación comercial como negocio es una locura, sobre todo a partir de la desregulación. Es una actividad en la que se facturan miles de millones de dólares para ganar casi nada. La concepción de que la aviación puede funcionar como un negocio privado sujeto a las reglas de mercado es un disparate. Cuando se empiece a caer un avión por semana, que es lo que prevé Boeing para el 2015, va a quedar demostrado.
- ¿Le parece que se va a llegar a esa instancia?
- La mayor parte de las compañías de aviación están quebradas o en concurso de acreedores. La compañías sujetas a las reglas del mercados y con afán de lucro, como ocurrió con el dueño de Lapa, termina en tragedia. No se podía viajar a Córdoba por 30 pesos, que es lo que cobraba Lapa. El Estado no debió y no debe permitirlo. Por eso hay que regular la actividad.
- Fue asaltado y amenazado la semana pasada. Quizás reciba citaciones judiciales por el film.
- Se ve que la película incomoda y afecta muchos intereses. Hace un año, cuando se presentó en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, estaba plagado de gente de la Fuerza Aérea , abogados y ex pilotos de Lapa. Pero el primero que leyó el guión fue mi abogado. Estoy dispuesto a contestar juicio por juicio y a discutir qué deben defender las leyes: si el derecho de preservar la imagen de las corporaciones o el derecho de los ciudadanos de saber qué hacen esas corporaciones con sus derechos.
- ¿Cree que su película pueda cambiar algo del sistema?
- Ojalá. Sería bueno que se tome conciencia de lo que significa la seguridad del vuelo y que sea controlado por un organismo de la aviación civil profesional como en cualquier otra parte del mundo. En la Argentina ese control lo ejerce la Fuerza Aérea, una autoridad incompetente que no le devolvió a la sociedad democrática el control de la aviación comercial. Se lo guardó desde la época de la dictadura.
Publicado por Revista Debate