La actriz participó de varios filmes y se destacó en TV, pero ahora le llegó el turno en la pantalla grande, de la mano de Luis Ortega.

Dolores Fonzi
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Una mujer madura y una actriz segura de lo que hace se esconden detrás del rostro frágil y la mirada aniñada de la ascendente Dolores Fonzi, quien acaba de tener su primer papel protagónico en cine en "Caja negra", ópera prima de Luis Ortega que se estrena este jueves en Buenos Aires y en la que encarna a una joven que se desvive por reunir y hacer feliz a su familia. "Para mí es una película jamás vista", dijo la actriz, todavía sensibilizada por la impresión que le provocó haber experimentado este drama emotivo que la tiene como protagonista y que, tal como ella misma admitió, "precisa que te dejés capturar y atravesar por todo lo que sucede".
"Hay algo superior que condujo todo el proceso de creación y de filmación. Es como si algo hubiese estado funcionando desde antes y nosotros únicamente nos hubiéramos unido a eso para registrarlo y mostrárselo a los demás", señaló la joven en una entrevista con Télam. Fonzi habló mientras le daba las últimas pitadas a un cigarrillo y se acomodaba en una silla detrás de un escritorio repleto de ceniceros, vasos, fotos, afiches y papeles relacionados con el estreno de "Caja negra".
"En Francia, cuando la película estuvo en el Festival de Cine de Tolouse, dijeron que mi personaje era la verdadera 'Amelie' y en Buenos Aires alguien dijo que era como un E.T. en San Telmo", recordó Fonzi, mientras explota en una risa feliz al evocar las comparaciones que la gente hizo de su personaje -una joven que intenta unir a su padre y a su abuela-. Hay algo incierto en Fonzi, algo cambiante, cierta ambigüedad que impide definirla con precisión. Su cuerpo menudo y delgado está siempre acompañado de sonrisas generosas y gestos que la asemejan a una niña, pero posee a la vez una mirada enigmática y un pensamiento imprevisible que la hacen dueña de una seducción particular.
Con 24 años recién cumplidos, la actriz trabajó en teatro y televisión -donde debutó a los 17 años en "La nena" y brilló luego en "El sodero de mi vida"- y fue dirigida por Marcelo Piñeyro en "Plata quemada", Daniel Burman en "Esperando al Mesías", Fito Páez en "Vidas privadas" y Eliseo Subiela en un capítulo de la serie de TV "Historias de no creer". Recientemente fue elegida como actriz protagónica por dos cineastas debutantes como Ortega y Damián Szifrón, el autor de la serie de televisión "Los simuladores", con quien está terminando de filmar la película "El fondo del mar", en la que interpreta a una joven que engaña a su novio (Daniel Hendler) con su analista (Gustavo Garzón).
"Ahora me siento más madura, pero hace dos años tenía mucha menos conciencia, mucha más voluntad y esa convicción juvenil que te hace pensar que sos imparable y te invita a experimentarlo todo", afirmó Fonzi, a quien no le avergüenza admitir que le gusta conversar con los perros y con sus cactus. "Me entregué por completo a 'Caja negra'. Sentía como una voluntad y una convicción bajada del cielo. Nos dimos cuenta que sólo debíamos estar ahí presentes, no hacía falta más que eso. La cámara fue un testigo, sin ninguna pretensión de modificar lo que sucedía", dijo la actriz, que fue una parte activa del proceso creativo desde el inicio mismo del proyecto.
Es un estilo que se nutre de lo azaroso, de lo espontáneo, de los gestos, las miradas y las palabras que surgen -y que la cámara de Ortega supo rescatar de su fugacidad- durante breves contactos entre esos personajes condenados a la soledad, a la incomunicación, a la tristeza. "Creo que la gente se emociona en las proyecciones porque es una película honesta", aseguró Fonzi, y añadió: "Y es tan intensa y honesta que, al mismo tiempo que a muchos los va a matar de emoción, a otros los puede llegar a molestar y seguramente habrá muchos que no la van a soportar".
Agencia Télam