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El nuevo cine inglés suele mezclar comedia, testimonios y denuncia social, como la recordada "The full monty". Exactamente lo mismo sucede con esta "Billy Elliot"... pero de manera estupenda!
Las huelgas de los mineros y la policía movilizada y represora se ven todos los días en la Gran Bretaña del año 1984. Billy Elliot (Jamie Bell) es un chico de once años que vive con su padre Jackie (brillante Gary Lewis), y su hermano, el sindicalista Tony (Jamie Draven), con poco y nada de dinero. Billy tiene que cuidar a su abuela, dado que su madre falleció hace poco.
Con algo del tiempo libre, Billy va al gimnasio de box, como muchos otros, pero no tiene pasta sobre el cuadrilátero. Es más, su ineptitud que será motivo de risa, lo cual lo lleva a espiar qué pasa en el salón de al lado... donde la especial maestra Wilkinson (la nominada Julie Walters) da clases de baile. Billy comienza a interesarse y en poco tiempo estará tomando clases. Un poco más y entrará en carrera para ser aceptado en la Escuela Real de Ballet. Pero esto no es de la simpatía de su padre, asustado por las posibles inclinaciones sexuales de su hijo. Con el trasfondo social, Billy deberá luchar por sus sueños.
El centro de atención está puesto en las relaciones familiares y no en la danza. Un padre intentando entender y conectarse con su hijo y un chico intentando perseguir sus metas, ayudado por una profesora decidida a no desperdiciar el talento joven.
Aproximandose a las descarnadas y emotivas denuncias de Ken Loach, el debutante Stephen Daldry logra un muy buen punto de acercamiento a las temáticas sociales, festejado por tres nominaciones al Oscar. Apoyado por muy buenas actuaciones y un sólido guión, el film logra su cometido con creces.
Marcelo Griess
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