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A veces las cosas simplemente no funcionan. Esa es la sensación que deja esta nueva aventura -por llamarlo de alguna manera- de Banderas en Hollywood. Luego de que el director manchego Pedro Almodóvar haya dicho públicamente que los grandes estudios lo estaban "estropeando" y viendo sus lamentables perfomances ("13 guerreros"), no queda más que darle la razón a Pedro.
Aquí ni siquiera Banderas, o el buen actor que es Woody Harrelson son del todo culpables… El director especialista en deportes Ron Shelton -"Tin cup"- con Kevin Costner y el golf, o "Los blancos no la saben meter" sobre basquet- se queda a mitad de camino y el film no sabe dónde debe apoyarse para funcionar.
Si el box iba a ser el tema, debería haberlo sido la mayor parte de la película… Quedo sólo como una excusa para poner en un auto en una ruta a estos dos amigos que aceptan la propuesta de un villano promotor Tom Sizemore que les ofrece la chance de la vida… Si aceptan pelear entre ellos dividen cien mil dólares y el ganador se asegura una chance de pelear por el título de los medianos. Así saltan Vince (Harrelson) y Caesar (Banderas) al viaje por el cemento, acompañados por la semi-novia de ambos, Lolita Davidovich y ocasionalmente por una cuarta integrante, la bella y adicta Lucy Liu ("Ally McBeal"). Los diálogos se irán complejizando, pero la película no avanza hacia ninguna parte.
Habrá en el camino revelaciones, momentos de comedia y de drama que no logran entrelazarse en un contexto global y sólo quedarán como situaciones aisladas, algunas bien jugadas (la confesión de sus relaciones homosexuales de parte de Cesar o los encuentros místicos de Vince) y bien actuadas, pero que no alcanzan para completar el entramado de una buena historia.
Pablo Silva
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