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Dentro del nuevo cine argentino pasan cosas extrañas. Y sin dudas una de ellas es esta "Caja negra", un producto logrado básicamente por la voluntad y el esfuerzo de cuatro o cinco jóvenes que no sobrepasan los vienticinco años, capitaneados por Luis Ortega.
La película puede ser considerada un film experimental (eso no justifica la terrible reacción contraria de Pino Solanas en "A cara de perro", con Raúl Perrone en Canal á), un buen comienzo, un intento que deja ver un futuro más que interesante.. Pero lo más importante para destacar es su sensibilidad. La capacidad de Luis Ortega para retratar, desde el comienzo mismo del film, por ejemplo, la pulcritud con la que Dolores Fonzi limpia a su abuela, la magistral Eugenia Bassi. Eso ya justifica el haber ido al cine.
Una anécdota mínima, una nena que vive con su abuela y tiene que lidiar con la llegada de su padre que recién salió de la cárcel, y vive en un hogar. Un vecino que repara cosas vive debajo de ambas, y con las primeras salidas de esta hija y este padre, y su presentación en sociedad, y ahí, culmina la película. Y sí, podría tener más dialogos, o mas anécdotas, o podría pasar algo... Pero el director eligió que no fuera así. Sabiendo que esto reduce la cantidad de espectadores notablemente, aunque quizás pueda desarrollar un camino por los Festivales del mundo.
Una película chiquita, hecha por un grupo de amigos ínitimos que se conocen mucho, con una música a la medida, potente y exacta, de Leandro Chiappe, conforman este equipo que esperemos genere en el futuro, un nuevo film.
Pablo Silva
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