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Por más que esté cambiada, que la hayan maquillado y peinado diferente, que por momentos se vuelva irreconocible, para todos, volvió Amelie! Sí, Audrey Tatou, la dulce y timida niña de uno de los mejores film franceses de los últimos años, filmó este largo poco tiempo después del excepcional "Amelie".
Y si bien aquí su personaje no es reconocible, casi es divertido jugar a ver los tics, movimientos de manos, y cierta cosa caricaturesca de la actriz, que se repite sin modificar su actual composición. Aquí es Michele, una chica de 20 años algo acongojada, con un padre más bien ausente, y una madre depresiva, que tiene una ruptura encima y un aborto reciente.
De su búsqueda, de su incomodidad con todos los lugares y consigo misma, se trata esta visión del film. Y la religión es el lugar que elige Michele para encontrar y retomar su camino. Pero no tiene suerte con Jesus, ni tampoco con Budah.
Hasta que se cruza con François, de 32, veterinario y judio. Y decide que convirtiéndose al judaísmo encontrará toda la tranquilidad espiritual que busca.
Construida como un diario íntimo y sus acontecimientos cotidianos, la película de Pascale Bailly muestra la crisis de identidad de esta joven de manera simpática y original.
Entre drama sentimental y comedia improvisada recorre el drama religioso con altura y profundidad propia de los franceses.
Juan Trasmonte (desde Rio de Janeiro)
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