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Al reciente fracaso de Arnold Schwarzenegger en "Daño colateral" se suma otro gigante de la taquilla que está en problemas, con su carrera y con sus papeles... "Rocky" Silvester Stallone. El otrora héroe Rambo, ganador de un Oscar por su guión de Rocky I, no consigue corregir el rumbo, francamente descendente que está tomando su carrera, sus taquillas y sus películas. Y D-Tox no viene precisamente a ayudarlo...
El agente del FBI Jake Malloy (Stallone) sigue las huellas de un asesino serial, que ya lleva asesinados 9 policías. La próxima víctima será la novia de Jake, Mary (Dina Meyer), y posteriormente el asesino se suicidará. Sin venganza, nuestro héroe se consume en el alcohol y la desesperanza.
Pero su colega el agente Charlie Hendricks (Charles S. Dutton) lo convence de pasar un tiempo en un lugar de descanso en Wyoming que tiene un colega policía, Doc (Kris Kristofferson), y su asistente Hank (Tom Berenger). Pero el asesino vuelve a atacar, y será en ese mismo solitario, cerrado y alejado lugar. La tormenta los deja sin luz eléctrica, y encerrados, sometidos a las fuerzas del mal y de sus propios demonios.
El director Jim Gillespie -"Vi lo que hiciste el verano pasado"- encontró en el bunker de la Segunda Guerra Mundial el ambiente para la clásica tensión de lugar cerrado, y el asesino adentro. Con algunas escenas rescatables, y un aporte convincente de Stallone, el film naufraga en su historia y su edición, que parece dejar algunos cabos sueltos y no lograr completar una totalidad potente.
Ricardo Azaretto
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