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Nuevo film originario de Suecia que mira la clásica problemática adolescente que en aquél lejano país es igual que en cualquier otro del mundo... Hormonas, popularidad, y relaciones entre ambos sexos.
Abordado con inteligencia y sensibilidad, el tema suele tener varias aristas que hacen de él una tentación para los jóvenes realizadores, aunque muchas veces sólo quede en "Porkys" y no se pueda, como aquí, entrar en profundidad, en el film debut de Lukas Moodysson.
Una muestra de las dificultades concretas que tienen dos adolescentes con su sexualidad y con su identidad, interpretadas con generosidad y provocadoras de una identificación positiva entre el público y sus personajes es uno de los mayores logros del film.
Con elementos simples, una historia de amor, el director logra una eficaz propuesta, que abarca la angustia del ser, y las decisiones a seguir en una época conflictiva. Y no por ser un romance entre dos personas de mismo sexo, entre dos chicas, eso cambia las cosas. Sólo dificulta, un poco más, las consecuencias sociales. El film es más sobre el amor y el autodescubrimiento que sobre el lesbianismo.
Agnes, de 16 (Rebecka Liljeberg) vive sola en la ciudad perdida de Amal. Un lugar aburrido. Sin amigos. Algo distante, se rumorea que le gustan las chicas, aunque todavía ni ella lo sepa. Se cruza en su camino la popular Elin (Alexandra Dahlström), una belleza de 14. Se besan en los labios en un juego... y algo sucede.
Una historia intimista y bien contada, en un auspicioso debut.
Ricardo Azaretto
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