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Con muchísmos corrillos de prensa en la etapa previa, donde el gran Marlon Brando no aceptó ser dirigido por Frank Oz al cual insultaba a viva voz, y sólo aceptó terminar sus escenas porque De Niro lo dirigió, “Cuenta final” llega a la pantalla grande, con Norton y De Niro como la pareja principal.
Pero por más que se confíe en un ícono del cine como Brando, en algunas pocas –y pobres- escenas, y los dos protagonistas, la magia de la cinematografía depende de otros factores, como el guión y la dirección, que aquí simplemente no funcionan. O funcionan mal, como la narración en sí misma.
Por momentos se hace demasiado estirado –algunas escenas de la preparación podrían ser obviadas- y el desenlace tarda más de la cuenta.
Nick Wells (De Niro) es un ladrón experto que vive confortablemente haciendo trabajos para otros. Ya está en una etapa en la cual piensa en retirarse y dedicarse a su amado jazz en Montreal. Pero su viejo amigo Max Baron (Brando) le ofrece una última oportunidad. Un artefacto diseñado para una reina en el Siglo XVII está en Montreal, en un lugar muy equipado electrónicamente. Pero Max tiene la solución en su amigo Jackie Teller (Edward Norton), el hombre “adentro” del robo. Nick prefiere no aceptar al principio, pero al final se junta con Jackie y planean el golpe.
Sin un guión que los defina, los personajes ruedan sin sentido por los minutos de fílmico, sin aportar demasiado, ni al film ni a los espectadores. El director de “Bowfinger” y “La tiendita del horror” no supo aquí evaluar su historia principal.
Ricardo Azaretto
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