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Hace años que Enrique Pinti se merecía un papel protagónico en el cine. Y pese a que venía luchando por él, se hizo esperar... pero llegó. De la mano de la directora Maria Victoria Menis, en su segundo largometraje luego de “Espíritus patrióticos” en codirección junto a Pablo Nisenson, fue la encargada de crearle a Pinti un personaje a su medida.
Porque este Leopoldo Arregui es ideal para el cómico. Un empleado de 35 años del archivo de Tribunales que un día se cansa de todo y tiene su día de furia. Los clásicos gestos del creador de “Salsa criolla” son ideales para dar vida al “no aguanto más” de este símbolo de los argentinos, que es Arregui.
Y la directora encarar este relato como “La historia del día”, una parábola periodística que le aporta al relato velocidad y cortes, entre la realidad y lo que se dice en la televisión sobre Arregui. Así su familia se irá enterando por ese medio de la locura de su padre. Y para acompañar a este Pinti, calzó perfecta la almodovoriana Carmen Maura, que aunque interviene poco, aporta algunos gags destacables.
Rodeado de interesantísimos personajes secundarios, Pinti lleva desde el minuto cero hasta el final toda la película, con grandeza. Sin sobresaltos, con una actuación chiquita, pero memorable. Lo ayudan sus compañeros de Tribunales, un logrado monstruito de Damián Dreizik (Gabi), y sus compañeras Lucrecia Capello y Alicia Mouxout (Silvia y Perla). Y también aporta su familia, además de su mujer Isabel (Maura), que alguna vez fue la diosa de un carnaval correntino donde empezó la historia que unió al matrimonio, y dio por fruto a Beto (sólido Daniel Casablanca de “Los Macocos”) y a una imperdible Martita –Vanesa Weinberg- que disfruta y aprovecha todas sus escenas al máximo.
Un buen film que entretiene en una mezcla de grotesco, tragicomedia y reality show, muy acorde a nuestros días.
Pablo Silva
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