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Una nueva mascota llega a la pantalla. Pero en esta oportunidad, este perro trae todas las deficiencias de las antiguas películas de animales... y ninguna de sus virtudes.
Lamentable elección de este film que lleva a David Arquette como protagonista, intentando poner algo de profesionalismo en una cinta que se torna vulgar, violenta, y con un guión lleno de agujeros narrativos.
Gordon Smith (Arquette) trabaja en el correo, comparte un departamento con su amigo Benny, y su principal entretenimiento es intentar conquistar a la atractiva vecinita Stephanie (Leslie Bibb). Sola con su hijito James, la empleada no viene y esto posibilita la ayuda casual de Gordon.
Mientras tanto, el perro más condecorado del FBI, el Agente 11, es el objetivo de un mafioso, Sonny Talia (Paul Sorvino haciendo lo que puede). El perro se escapa de un atentado y se esconde en la camioneta de Gordon, compartiendo juegos con el pequeño James.
La primera media hora muestra una presentación que por momentos llega a ser atractiva, y luego se va diluyendo en sinsentidos cada vez mas discordantes. Colaboran el gigante Michael Clarke Duncan –“Milagros inesperados”- y el ya clásico mafioso de “Analízame” y “Mickey ojos azules” Joe Viterelli, pero no alcanza.
Solo para los más más pequeñitos.
Pablo Silva
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