Interesantes ofertas este domingo, empezando por el film del portugués Oliveira, "Un filme falado"

"Un filme falado"
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Tres films han generado comentarios positivos este domingo en el Lido veneciano, en una apretada jornada en la que el "glamour" estelar (Kate Hudson, Naomi Watts y Bill Murray) se daba la mano con los veteranos y reconocidos maestros y hasta con los ministros europeos de Cultura, en busca de mejores fórmulas para la circulación de las cintas europeas en los países miembros. Se trata de "Un filme falado", del veteranísimo portugués afincado profesionalmente en Francia Manoel de Oliveira, al que algunos críticos ya sitúan en la "pole position" para el León de oro; "Lost in translation", agridulce comedia de solitarios dirigida por Sofia Coppola, programada en la paralela Controcorrente, y "Le divorce", también una comedia basada como los dos films anteriores en las diferencias culturales entre los distintos países.
En su cita anual con los grandes festivales, hemos tenido la suerte de poder gozar en Venecia de uno de los trabajos de Manoel de Oliveira más ambiciosos en lo que se refiere a su visión del mundo actual. “Un filme falado” es la historia de una maestra y un alumno cuya curiosidad es infinita. Una madre y una hija. Un viaje por la historia de las culturas occidentales de la mano de una profesora de historia de la universidad de Lisboa. Ella y su hija embarcan en un crucero por el mar mediterráneo que las debe llevar finalmente al encuentro del padre y esposo que las espera en Bombay. Sus breves y efímeras visitas a diferentes puertos, como Marsella, Atenas o Istambul van configurando un recorrido por la historia de las civilizaciones que construyeron lo que hoy conocemos como Europa y que duermen casi soterradas en un mundo que nunca mira atrás.
En las efusivas despedidas que se producen en cada puerto, Oliveira marca intensamente el paso del tiempo que se volatiliza en un espacio flotante de la gran embarcación que surca el mar intemporal. “Un Film Falado” es también la metáfora del encuentro entre las diferentes culturas mediterráneas. En cada uno de los puertos Oliveira pone el acento en la llegada de una mujer al crucero. Ellas, invitadas especiales del capitán (John Malkovich) conversarán sobre todo aquello que las une y separa, cada una de ellas en su propia lengua, cada una con sus penas, remordimientos y alegrías. Oliveira explota a conciencia el carácter particular de cada una de sus actrices, y juega (siempre el juego) con la frialdad de la Denueve, con el divismo de Irene Papa o con la triste ternura de Stefanía Sandrelli. En ese espacio casi abstracto que sirve como escenario, la aparición violenta de las huellas del exterior, permitirán una reflexión final sobre la condición actual del mundo, un mundo a la deriva, un mundo que se empeña en invocar el final de la historia. “Un film falado” es una gran película, una película importante y necesaria, una nueva muestra de la sabiduría de uno de los espíritus más jóvenes y combativos del cine actual.
"Es una película ligada a los sentimientos de la civilización mediterránea, conectada con una idea utópica, la del imperio que aspira a la unión de los diversos países que componen Europa", ha dicho Oliveira, de 94, pero con la cabeza en su sitio y lleno de ganas de seguir trabajando, al que Stefania Sandrelli ha definido aquí como "más joven que un joven director, una persona llena de vida". El realizador portugués, aseguraba que "El presente no existe, vivimos entre recuerdos y esperanzas, hay que dejar de perseguir el pasado y evitar las amenazas del futuro".
Escrita y dirigida por Sofia Coppola, "Lost in translation", su segundo trabajo tras "Las vírgenes suicidas", coloca a dos norteamericanos en el moderno pero impersonal -e incomprensible para los occidentales- Tokio. El (Bill Murray) es un actor en decadencia, que ha sido contratado para rodar el spot publicitario de un whisky, y ella (Scarlett Johansson), la novia desatendida de un fotógrafo adicto al trabajo. Juntos pasan las horas de insomnio en el bar del hotel. Sobre todo la prensa norteamericana se pregunta a través de sus crónicas por qué esta cinta -inteligente y divertida- no participa en la sección oficial a concurso.
El choque de culturas, un argumento redundante en este Mostra 2003 y especialmente en esta jornada dominical, regresa de la mano de James Ivory, con "Le divorce", una comedia dramática sobre las diferencias entre franceses y norteamericanos de clases acomodadas. Naomi Watts y Kate Hudson, las rubias hermanas en la ficción que viven amores y desamores en el "glamouroso" París, acompañaron a Ivory para presentar este film fuera de concurso.
Por otro lado, al iniciar su sexta década de existencia, la Mostra da signos de saturación: demasiados acreditados, demasiado público, pocas salas, pocos pases para cada película, cambios de última hora... Ha habido ya protestas, sobre todo teniendo en cuenta que cobran 40 euros a los acreditados -prensa incluída- y ello ni siquiera garantiza la entrada en las atestadas salas. También se quejan algunos de la falta de lugares de encuentro y de instalaciones comunes, e incluso de otras infraestructuras próximas a la zona del festival, como restaurantes. El propio director de la Mostra, Moritz de Hadeln, ya ha pedido desde que el año pasado debutó en el cargo, cambios organizativos a los responsables últimos de la Biennale de Venecia, pero la burocracia y la falta de un mayor presupuesto son importantes inconvenientes.
Noticine.com